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1.3.- El gobierno de Adolfo Suárez: el triunfo de la vía reformista

Tras la dimisión, se reunió el Consejo del Reino bajo la presidencia de Torcuato Fernández Miranda para proponer al rey, como era preceptivo, una terna de candidatos - Adolfo Suárez, Gregorio López Bravo y Federico Silva - del que habría que salir el nuevo presidente. Contra lo que se esperaba, el rey designó a Adolfo Suárez como nuevo jefe de gobierno (había sido Ministro del Movimiento en el gobierno de Arias, había ocupado numeroso cargos en el régimen de Franco y presidente de Unión del Pueblo Español, una asociación política creada en junio de 1975 por políticos del Movimiento, con idea de formar un partido que garantizara la continuidad del régimen). El nombramiento fue una gran decepción, se habló del "error Suárez" parafraseado el artículo que Ortega y Gasset escribiera en 1930 "El error Berenguer".

Sin embargo, Suárez va a ser el hombre que lleve adelante la reforma, Su gobierno (miembros del grupo Tácito y hombres de su confianza) desde el primer momento pone de manifiesto su voluntad democrática. En su primera declaración anunció una reforma constitucional y elecciones generales antes del 30 de junio de 1977, días después el gobierno legalizó los derechos de reunión, manifestación, propaganda y asociación y el 30 de julio aprobó una primera amnistía (excluyendo los delitos de sangre) que posibilitó la excarcelación de 500 presos políticos. Parecía más creíble este gobierno. Suárez además se empeño en aislar a la extrema derecha y en acercarse a la oposición. Consiguió el apoyo de muchos franquistas y buscó un compromiso del ejército con el proceso democratizador, un compromiso que fue difícil por la composición de este estamento. El ejército aceptó el proyecto reformista más por disciplina y por lealtad al rey que por convicción. Además la creciente oleada de atentados terroristas hacía crecer el malestar en el ejército. Buenos resultados tuvo la gestión del teniente general Gutiérrez Mellado como vicepresidente de gobierno: modernizó y profesionalizó el ejército y contrarrestó a los sectores militares más duros.

Se puso en contacto con los sectores de la oposición, intentando que abandonaran sus posiciones rupturistas. Se iniciaron contactos con las centrales sindicales; el mismo Suárez conversó con Felipe González, el secretario general del ilegalizado PSOE y con otras personalidades políticas y académicas e iniciaba contactos indirectos con el líder del partido comunista, Santiago Carrillo

La acción del gobierno de Suárez cambió el clima político del país. Se puso especial empeño en sacar adelante la "Ley para la Reforma política", que fue el instrumento legal con el que logró encauzar la transición a la democracia Esta ley reconocía: la soberanía popular, la inviolabilidad de los derechos fundamentales y creaba unas Cortes democráticas bicamerales (serían elegidas por sufragio universal directo y secreto (excepto un 20% de senadores que eran elegidos por el rey); podían modificar las Leyes Fundamentales o establecer una nueva legislación). Esta ley se llevo a las Cortes y el 18 de noviembre fue aprobada por mayoría (425 votos a favor, 59 en contra y 13 abstenciones) por las Cortes franquistas y con ella su propia disolución. Sometida a Referéndum el 15 de diciembre, el electorado la aprobó mayoritariamente a pesar de que toda la oposición pedía la abstención (votó el 77,4%, los votos afirmativos fueron el 94,4%).

La reforma política estaba asegurada, se habían establecido las bases jurídico- políticas para desmantelar el franquismo progresivamente. Ahora se hacía necesario intensificar los contactos con la oposición y llegar a acuerdos. La oposición aceptó la reforma y renunciaba a la ruptura Se iniciaba la política de consenso, que supuso el olvido del pasado para evitar tensiones y la aceptación por parte de todos de las nuevas reglas en el juego político. Esta política hizo posible la democracia y tuvo resultados muy positivos durante la transición.

El proceso a la democracia estaba en marcha, pero las acciones violentas tanto de los grupos de extrema izquierda como de extrema derecha ponían de relieve la fragilidad del proceso (secuestros de personajes políticos por parte de el GRAPO- extrema izquierda comunista-; asesinato de abogados laboralistas, próximos al PCE y a CC.OO., por pistoleros de la ultraderecha). Junto a ello las manifestaciones frecuentes en el P. Vasco, terminaban en duros enfrentamientos entre la policía y los manifestantes (en mayo de 1977, murieron seis personas en uno de estos enfrentamientos).

Las elecciones se convocaron para el 15 de junio de 1977, pero antes se hacía necesaria la normalización de la vida política, para ello se tomaron las siguientes medidas: supresión del TOP, concesión de una nueva amnistía (que afectó especialmente a los presos de ETA)y la ley electoral; la modificación por decreto-ley de 8 de febrero de 1977, de la Ley sobre el Derecho de Asociaciones Políticas, la modificación permitía la legalización de los partidos políticos. El partido comunista se legalizaría el 9 de abril y produjo una gran crispación en el seno de las fuerzas armadas. Se decretó la extinción del Movimiento Nacional y se reconoció el derecho de crear libremente sindicatos.

Finalmente España restableció relaciones diplomáticas con los países del este y con Méjico.

El camino para la celebración de las elecciones generales estaba despejado. Desde febrero de 1936 no se habían celebrado unas elecciones libres, el 15 de junio de 1977 pasó a ser un día histórico.

A estas elecciones se presentan una infinidad de partidos políticos, entre ellos: el PCE de S. Carrillo, el PSOE de F. González, el PSP de Tierno Galván (izquierdas), A.P. de M. Fraga (derecha), partidos nacionalistas catalán y vasco y UCD el partido creado por Suárez, una amalgama de grupos sin programa ni ideología precisa, pero con vocación de centro.

El resultado de las elecciones dieron la victoria a la UCD, que obtuvo 166 escaños; el PSOE, 118; el PCE, 20; A.P. 16. También tuvieron representación el partido nacionalista de Pujol (PDC) y el PNV de Arzallus. Las elecciones fueron un triunfo del centro, de la moderación, una invitación al consenso democrático. La Monarquía y la democracia parecían consolidadas .Poco antes de las elecciones D. Juan de Borbón había renunciado a sus derechos a favor de su hijo.

La labor de estas Cortes será la redacción de una Constitución. Esta será elaborada por una ponencia del Congreso integrada por representantes de UCD (Pérez Llorca, Cisneros y Herrero de Miñón), PSOE (Peces Barba), PCE (Solé Tura), AP (Fraga Iribarne) y nacionalistas catalanes (Roca Junyet). La elaboración de la Constitución respondió, por primera vez en la historia de España, a una negociación entre los más importantes partidos políticos y fue fruto de un gran pacto nacional. Tras ser largamente debatida por las Cortes, fue aprobada el 31 de octubre de 1978 por la gran mayoría de los diputados, sólo votaron en contra la extrema derecha y la extrema izquierda y el PNV se abstuvo. Sometida a referéndum, fue aprobada por el pueblo español el 6 de diciembre. Votó el 67% del censo y lo hicieron afirmativamente el 88%.

La Constitución de 1978 define a España como un Estado social y democrático de Derecho, cuya forma política es la Monarquía Parlamentaria. Reconocía y garantizaba el derecho a la autonomía de nacionalidades y regiones. Reconoce y garantiza las libertades democráticas, abolía la pena de muerte, fijaba la mayoría de edad a los 18 años. No reconocía religión estatal, abría la posibilidad al divorcio, proclamaba la libertad de enseñanza, reconocía la libertad de empresa y la economía de mercado. Reconoce también derechos sociales: a la educación, a la sanidad, a la vivienda, lo que supone una apuesta por el estado de bienestar.

Recoge la clásica división de poderes:

- Las Cortes: formada por el Congreso de los diputados (350) y el Senado (4 por provincia), tienen el poder legislativo y son elegidos por sufragio universal

- El gobierno: ostenta el poder ejecutivo, dirige la administración civil y militar y conduce la política interior y exterior.

- El poder judicial se configura como protector de las leyes y propulsor de la justicia.

-El Rey: es el jefe del Estado y el jefe de las Fuerzas Armadas. Sus funciones son ceremoniales y representativas.

También recoge la creación de un Tribunal Constitucional.

En este periodo constituyente se abordaron por parte del gobierno de Suárez otras cuestiones:

- La reforma de la organización territorial del Estado desde septiembre de 1977.

-Los Pactos de la Moncloa: el gobierno y los partidos políticos más votados los firman para hacer frente a la grave crisis económica- inflación, paro y caída de la inversión- que vive España desde 1974. SE defendía en ellos una política de ajuste con ciertas compensaciones a los trabajadores. Los sindicatos CCOO y UGT, y los empresarios los asumieron aunque con cierta reticencia.

  • Reforma fiscal.
  • Una nueva amnistía

Una vez que se aprueba la Constitución, Suárez disuelve las Cortes y convoca elecciones generales para el 1 de marzo de 1979. También se convocan elecciones municipales para el 3 de abril. Las elecciones legislativas del 1 de marzo tuvieron resultados parecidos que las del 15 de junio, pero el partido de Suárez no salió fortalecido porque no tuvo mayoría absoluta. En las elecciones municipales, la UCD obtuvo en toda España el mayor número de concejales pero el PSOE obtuvo muy buenos resultados en los núcleos urbanos. En ambas elecciones la abstención fue de un tercio del censo electoral.

A partir de este momento comienza un cierto deterioro de la vida política, porque el consenso se iba diluyendo y sólo se conseguía en cuestiones fundamentales. Los enfrentamientos gobierno oposición eren frecuentes. Suárez empezaba a tener problemas al carecer de mayoría absoluta, tenía que negociar los apoyos necesarios para sacar adelante sus propuestas.

El debate parlamentario se recrudeció, las tensiones dentro del propio partido aumentaron y los resultados en las elecciones autonómicas de 1980 les fueron muy desfavorables. La situación política se deterioraba, complicada aún más porque tenía que hacer frente a la crisis económica que se había recrudecido desde 1979 y luchar contra el terrorismo y el involucionismo.

A finales de mayo de 1980, el PSOE promovió una moción de censura contra Adolfo Suárez. Esta no prosperó pero Suárez salió muy debilitado y Felipe González reforzado. Suárez, además, contaba con pocos apoyos dentro de su propio partido y el 29 de enero de 1981 dimitió como presidente de gobierno y renunció a la dirección de UCD.

La crisis política había estallado y no será fácil de cerrar. Cuando el 23 de febrero se desarrollaba la votación de investidura de Leopoldo Calvo Sotelo como candidato a presidente del gobierno, el teniente coronel Antonio Tejero con un grupo de guardias civiles asalta el Congreso; en Valencia, el capitán general sacaba los tanques a la calle. Se iniciaba un golpe de estado que tardaría varias horas en desactivarse. De nuevo, los militares intervenían para cambiar el rumbo político. La decisión del rey, resultó decisiva para el mantenimiento de las libertades.

El intento de golpe de estado había demostrado la fragilidad del sistema democrático. Las autoridades políticas, el rey y el pueblo español no permitieron una vuelta atrás. El día 25 era investido Calvo Sotelo como presidente de gobierno. El 27 se celebraron manifestaciones multitudinarias en toda España por la defensa de la democracia. El pueblo español volvía a ser el gran protagonista de su historia. Calvo Sotelo inició una política de cierto consenso con el PSOE: el gobierno delimitó al máximo el número de responsables en el golpe de estado y recurrió ante el tribunal Supremo las bajas sentencias.; se aprobó la ley del divorcio y la LOAPA (limitación de competencias de las Autonomías. Se propuso entrar en la C.E y en la OTAN.

Calvo Sotelo disolvió las Cortes y convocó elecciones para el 28 de octubre de 1982.La UCD se desmoronó, el PSOE conseguía un triunfo espectacular, 202 diputados, la mayoría absoluta. El triunfo del PSOE terminaba con la inestabilidad del gobierno anterior y cerraba la etapa de transición: un partido de izquierdas llegaba de forma democrática al poder, efectivamente parecían cerradas las heridas de la guerra civil. Se iniciaba con el PSOE una etapa de consolidación democrática.