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3.1.- NACIONALISMOS Y REGIONALISMOS

Unos de los fenómenos más destacados durante este periodo fue la aparición de diversos movimientos regionalistas (movimiento que reivindica el reconocimiento de la identidad diferencial de una región, ya sea cultural, económica, administrativa o política y propugna un estado descentralizado) en Galicia, Valencia ... y nacionalistas(se reivindica el reconocimientos de las diferencias pero exige cotas importantes de autogobierno basado en el principio "cada nación un estado") en Cataluña y el País Vasco.

El origen de estos movimientos se debió a distintos factores que varían según las características de cada zona concreta, pero a pesar de estas diferencias todos defendían el particularismo lingüístico, cultural, institucional e histórico frente a las tendencias centralistas del estado liberal que fue incapaz de organizar un nacionalismo español, pues éste se identificaba con el tradicionalismo católico. La ineficacia del sistema de la restauración para resolver la democratización del país (la manipulación de las elecciones era cada vez más frecuente) o la política colonial que se seguía en Cuba, permitió a los partidos nacionalistas presentarse como los únicos capaces de regenerar el país e impulsar un desarrollo económico y cultural.

3.1.1 EL NACIONALISMO CATALÁN

El sentimiento nacionalista catalán tiene su primera manifestación en los años treinta del s. XIX coincidiendo con todo el movimiento nacionalista europeo. Este sentimiento que busca sus señas de identidad en el pasado, comenzará con un movimiento de recuperación cultural conocido como la Renaixensa, que intentará fortalecer la lengua propia de esta zona, el catalán, convirtiéndola en una lengua no sólo hablada en la calle sino literaria. Su labor de difusión será importantísima con libros y periódicos. El movimiento literario propiciará el nacimiento de movimientos políticos después de mediados de siglo que buscarán, dentro del juego parlamentario, el autogobierno para la región catalana. La justificación de este nacionalismo político se busca en:

- La historia propia y diferenciada del resto del estado español: Cataluña fue una entidad política diferenciada hasta el siglo XV y respetada por la monarquía hispánica de los Reyes Católicos y los Austrias. Sólo el primer Borbón, Felipe V, les quitó sus privilegios

- En una lengua diferente, tan antigua como el propio castellano y conservada en público y en privado

- En una realidad económica diferenciada del resto de España: el desarrollo industrial desde los años 40 del s. XIX se hizo en la periferia y Cataluña será una de estas zonas. Este desarrollo económico estuvo unido a una importante burguesía industrial y de negocios con mentalidad empresarial, a una pequeña burguesía comercial urbana, a unas clases populares formadas por trabajadores independientes y a una clase obrera moderna e industrial. Serán estos grupos sociales y especialmente los dos primeros los que defenderán el autogobierno de Cataluña. Es, en este contexto, donde tenemos que situar el nacimiento del nacionalismo político catalán que se va a identificar con los intereses económicos de las clases sociales emergentes. Este se mueve entre el federalismo republicano y el conservadurismo tradicionalista y católico

El primer partido que se formó para reclamar la autonomía para Cataluña dentro del estado español fue La Centre Catalá creada por el federalista Valentí Almirall. Este proyecto político liberal y laico fracasó y a finales de siglo se inició un predominio del catalanismo conservador.

En 1891 se constituyó la Unió Catalaniste, fruto del esfuerzo unitario de las diferentes opciones políticas. Los hombres mas importantes de este partido fueron su presidente Lluis Doménech i Montaner y el secretario, Prat de la Riba. Ellos elaboraron el primer programa político del catalanismo, conocido como las Bases de Manresa, que defendía el autogobierno para Cataluña; un autogobierno dentro de posturas autonomistas y nunca independentistas, por eso aclara cuales serían las competencias del poder central, diferenciadas de las competencias del poder autónomo. Se pide, en este documento, el reconocimiento de un gobierno y un cuerpo legislativo propios, éstos sólo tendrá competencias en política interior.

Con las "Bases de Manresa" se intenta dar respuesta a las aspiraciones catalanistas. Este proyecto autonomista continuará en 1901 con la creación de la Lliga Regionalista en la que la Prat de la Riba, el ideólogo de la Unió Catalaniste junto con Francesc Cambó agruparán a todos los sectores conservadores del catalanismo, iniciándose así un proyecto unitario y duradero en la defensa de los intereses catalanes. Los dos objetivos primordiales de la Lliga consistían en demandar la autonomía política de Cataluña dentro de España y defender los intereses económicos de las cuatro provincias, sobre todo reclamando mayor protección para las actividades del empresariado industrial catalán. Los propósitos autonomistas de la Lliga colisionaron con el cerradocentralismo de los gobiernos de la Restauración, cuya única e insuficiente respuesta fue la creación, por el gabinete presidido por el conservador Eduardo Dato, en 1914, de la Mancomunidad de Cataluña, un organismo que agrupaba a las diputaciones provinciales catalanas con fines exclusivamente administrativos.

La Lliga fue el partido nacionalista catalán más importante hasta 1923 (momento en que se inicia la dictadura de Primo de Rivera tras el golpe de estado que él mismo protagonizó) y fue el partido que hizo perder peso a los partidos dinásticos pues contó con el apoyo mayoritario de la burguesía catalana y de las clases medias. Su irrupción en la política provocó en 1901 la crisis de la política caciquil.

3.1.2.- EL NACIONALISMO VASCO

El nacionalismo del País Vasco tuvo peculiaridades distintas al catalán. Su fundamento ideológico era: una lengua propia, el eusquera y la defensa de sus fueros históricos que fueron derogados durante la Restauración en 1876. Esta pérdida de los fueros junto con la industrialización que conoció el País Vasco (con la formación de una burguesía industrial y financiera vinculada al sistema canovista y al españolismo) y la llegada de inmigrantes de otros territorios (obreros que se vinculan al socialismo) favorecieron el desarrollo del sentimiento nacional porque veían peligrar sus costumbres y tradiciones.

El propulsor del nacionalismo vasco, Sabino Arana, configuró el primer programa político nacionalista y fundó en 1895 el Partido Nacionalista Vasco en el que se recogen los siguientes fundamentos teóricos:

1.- Defensa de la recuperación de la independencia vasca: creación de un estado con fronteras formado por Vizcaya, Álava, Guipúzcoa, Navarra, Laburdi y Zuberoa.

2.- Radicalismo antiespañol.

3.- Exaltación de la etnia vasca, oposición a los matrimonios entre vascos y foráneos.

4.- Integrismo religioso católico y absoluta negación de cualquier otra religión no católica.

5.- Promoción del idioma y recuperación de las tradiciones culturales vascas.

6.- Apología del mundo rural vasco

El P.N.V. se definía como un partido muy conservador, opuesto al liberalismo, la industrialización, el españolismo y el socialismo. En los primeros momentos tuvo escasa presencia, pero a partir de 1898-99 la base social se amplió y tuvieron los primeros éxitos electorales en el ámbito local y provincial.

Desde entonces convivieron dos tendencias: una posibilista que propugnaba la reforma del Estado y la autonomía y otra radical y seguidora de los postulados independentistas de Sabino Arana.

Los objetivos planteados tanto por el nacionalismo catalán como por el vasco no tendrán respuesta durante el periodo de la Restauración, sólo la Lliga consiguió la Mancomunidad. La falta de respuesta por parte de la administración central les llevó a protagonizar la crisis de la Restauración, concretamente la Lliga será el partido político protagonista de la Asamblea de Parlamentarios que fue una de las crisis que en 1917 estuvo a punto de poner fin a la Restauración.

Sólo durante la Segunda República Española, catalanes y vascos conseguirá su estatuto de autonomía.

Podemos destacar otras manifestaciones regionalistas, pero de poca trascendencia durante este periodo: los regionalismos gallego y valenciano

E l regionalismo gallego: La situación de atraso socioeconómico en Galicia dificultó la implantación del galleguismo que en sus inicios se limitó a una minoría intelectual que actúo como su impulsora. Este regionalismo se inició como un movimiento cultural, el Rexurdimiento, que buscó respuestas al atraso económico y cultural de Galicia y cuyas figuras más destacadas fueron Rosalía de Castro y Manuel Murguía, exponentes de un liberalismo progresista. Paralelamente se desarrolló una corriente conservadora, tradicionalista y fuertemente católica heredera del carlismo que tiene en Alfredo Brañas su principal teorizador.

El regionalismo valenciano: fue un fenómeno minoritario y tardío. Sus inicios coinciden con el renacimiento cultural de los años setenta que impulsó la formación de la sociedad Lo Rat Penat. Es a principios del s. XX cuando se inician los planteamientos políticos con la formación de Valencia Nova que reclamaba la autonomía.